el fuego encendido que provocas en mí sin darte cuenta,
arrebatadores sueños, que se confunden con nuestra realidad,
poco o nada cándidos,
esa fuerza perturbadora que me aprieta
...dura... lentamente...
opresora de estas entrañas
que me ahogan en la garganta,
buscando en mi locura cómo llegar a tus labios.
Te escribo porque es mi forma de estar a tu lado,
de acariciarte el cabello,
de derretirme con tu sonrisa,
de vibrar como en una ‘mascletà’
acunada por el timbre de tu música,
esos sonidos guturales que me arrancan el corazón
a mordiscos desbocados.
Te escribo...
y no sé ya si te amo,
o he perdido del todo el sentido
al caer por el precipicio de esos ojos,
faros apasionados e inclementes,
guías de un camino ya marcado.
Porque soy tan tuya que a este jilguero
la libertad se la dan tus brazos,
y las alas me crecen
sólo si me guardas entre tus manos.
Te escribo porque es mi manera de estar contigo,
de vivir sin tu pecho,
en este vuelo nocturno,
hasta alcazar tus labios.
® Lucía Navarro Luna
Imagen: Pintura de Mujer en Jardín,
de Vicente Romero.

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